El día de la boda se acerca y, como no puede ser de otra forma, quieres estar lo más guapa posible. Si sufres de sobrepeso o simplemente te sobran alguno kilitos, tu futuro enlace puede ser un buen motivo para adelgazar. Si decides hacerlo, te recomendamos que empieces unos cuantos meses antes de la celebración y siempre bajo supervisión profesional. Si decides seguir una dieta, analiza cual de todas las que existen se adapta mejor a tus necesidades, conciénciate y ponte manos a la obra. Nosotros te presentamos una que ha revolucionado el mundo de las dietas. Su nombre Dieta Dukan.
Esta dieta debe su nombre al Dr. Pierre Dukan, nutricionista y especialista en conducta alimentaria y autor del libro "Je ne sais pas maigrir" (Yo no sé adelgazar), un superventas que en Francia ya ha alcanzado un millón de lectores. La dieta se fundamenta en un sistema de nutrición basado en los alimentos básicos de la especie humana: las proteínas y las hortalizas. Según su propuesta, uno de los principales méritos de la dieta Dukan es su valor educativo. Permite a cualquier persona que sufra sobrepeso u obesidad aprender en la vida real y con su propio cuerpo la importancia relativa de cada grupo de alimentos según el orden en el que se integran en su dieta.
El régimen, que consta de cuatro fases, empieza con alimentos vitales y después introduce sucesivamente alimentos indispensables, alimentos esenciales y alimentos importantes, hasta llegar a los superfluos. El objetivo declarado del Dr. Dukan es proporcionar un sistema de instrucciones “perfectamente entrelazadas y lo bastante claras y directas para situar a su usuario en el buen camino, evitando la necesidad de la constante fuerza de voluntad que poco a poco va socavando su determinación”.
Estas instrucciones se combinan en cuatro dietas sucesivas: las dos primeras forman la fase de pérdida de peso en sí, y las dos siguientes aseguran que la pérdida de peso lograda se consolide y estabilice permanentemente. A continuación te explicamos como funciona:
Fase de ataque: sólo proteínas
La fase de ataque inicial se basa en la “dieta de proteínas puras” que crea un arranque contundente, casi tan rápido como si se ayunara o se siguiera una dieta de proteínas en polvo, pero sin sus inconvenientes. La primera fase conlleva una pérdida de peso muy rápido. Puede comerse lo siguiente durante 10 días:
Carne: ternera, carne de vacuno, caballo, todas las aves de corral (excepto patos y gansos)
Pescado: todos los pescados y mariscos
Además: jamón, huevos, tofu, leche descremada (un cuarto de litro por día) y productos lácteos bajos en materia grasa. Es necesario beber 1,5 litros de agua al día para eliminar toxinas, o bien café, té e infusiones.
Fase de introducción de hortalizas
En este periodo los alimentos ingeridos se basan en una dieta de “proteínas alternadas”, que permite alcanzar el peso elegido de un tirón. Se pueden ingerir los mismos alimentos que en la fase de proteínas, pero añadiendo las verduras. Esta fase se sigue hasta que la pérdida de peso nos lleve al peso deseado. Están prohibidas las siguientes hortalizas: patatas, guisantes, lentejas, arroz, maíz y aguacates.
Fase de consolidación: vuelta a una dieta equilibrada
A continuación se llega a una fase de consolidación en la que se confirma el peso alcanzado, una fase concebida para evitar el efecto rebote que se produce después de cualquier pérdida de peso rápida. Es un periodo de mucha vulnerabilidad en el que el cuerpo tiende a recuperar muy fácilmente los kilos perdidos. La fase de consolidación dura 10 días por kilo perdido, es decir, si hemos perdido 10 kilos, deberá realizarse durante 3 meses (100 días). Durante esta fase los alimentos prohibidos son: el pan, el queso, las patatas, el arroz, el maíz y las frutas.
Fase de estabilización: dieta normal
Por último, se produce una estabilización permanente basada en una sencilla medida de seguridad, fácil de seguir pero indispensable para mantener la pérdida de peso: hay que seguir la dieta Dukan un día fijo a la semana durante el resto de la vida. Según su creador, esta norma es básica para mantenerse y resulta lo bastante concreta y efectiva para poder mantenerla durante un periodo de tiempo tan prolongado. La fase de estabilización se basa en dos principios:
Elegir un día a la semana como el día de las proteínas: durante ese día tan sólo consumir los alimentos de la primera fase de la dieta.
Tomar 3 cucharadas de avena al día, por su gran aporte de fibras. La avena se encuentra en los cereales de desayuno o bien puede comprarse en tiendas dietéticas.
Entre las ventajas de seguir esta dieta, la principal y a la que debe buena parte de su éxito es que la persona que la sigue pierde peso de forma inmediata y muy rápidamente. Además, se basa en el consumo de alimentos naturales y es ideal para los que prefieren la comida casera, por lo que suele ser fácil cumplirla. El consumo de proteínas alivia la sensación de hambre, disminuye el apetito y suprime las ganas de comer entre comidas. Por último, durante la tercera fase, se permite que la persona pueda comer a su gusto dos veces por semana.
Pero como siempre, también existen voces críticas. Algunos detractores de esta dieta la acusan de carecer de base científica, además, el hecho de que durante las primeras fases, se base en huevos y carne puede hacer que aumente el nivel de colesterol en sangre. Por otra parte, perder mucho peso en poco tiempo (durante la primera semana) provoca una insuficiencia de vitaminas, de fibra y de sales minerales, las cuales no están indicadas en la dieta. En algunas ocasiones, la persona tendrá que tomar suplementos vitamínicos y de sales minerales. Puede provocar riesgo de cansancio o agotamiento debido a un consumo de proteínas exclusivo durante la primera fase y exagerado durante las fases siguientes. Al ser una rica con bajo contenido en grasas y fibra puede provocar estreñimiento. Por tanto, te recomendamos, que si decides hacerla, lo mejor es que consultes a tu médico para que lleve un seguimiento del peso y te recete, en caso necesario, algunos suplementos nutricionales.